martes, 23 de octubre de 2012

Prevenciones en la Adolescencia

 Prevenciones en la Adolescencia

Las adicciones, la violencia, las formas clínicas del malestar de hoy; como la depresión, con un incremento significativo del suicidio; las crisis de ansiedad y angustia, los trastornos de la alimentación y otros constituyen los indicadores patológicos de la actualidad.
La infancia, la adolescencia y la tercera edad, son los grupos etáreos más vulnerables, y se encuentran inmersos en un sistema de salud marcado por el avance de la ciencia y sus aportes asombrosos, pero, paradójicamente, con el riesgo de excluir al sujeto mismo, a quien van dirigidas sus acciones. Un sistema que en su búsqueda de excelencia, eficacia y eficiencia, a menudo queda acotado a sólo lograr mayores beneficios y menores costos económicos.
La extensión de la cobertura, en materia de asistencia se hace un objetivo cada vez más utópico tanto por la magnitud del daño en las distintas patologías, como por la gravedad que cada una implica.
Frente a este panorama, pareciera que la prevención primaria es la que aparece como solución más viable.

El cuadro general indica que nuestros jóvenes se encuentran más expuestos o propensos a la adopción de hábitos riesgosos, que incluyen el consumo de alcohol y cigarrillos, el sedentarismo y la falta de cuidados en las relaciones sexuales. Según las estadísticas disponibles de los hospitales porteños, se ha incrementado el número de casos de adolescentes de entre 11 y 20 años intoxicados. También se han venido sucediendo diferentes muertes de jóvenes por excesos en el consumo de alcohol y droga.  

Por eso, resulta indispensable que se promuevan campañas de prevención de riesgos, en las cuales también se deben señalar las actitudes más adecuadas de padres y docentes, a fin de motivar a los adolescentes a adquirir hábitos sanos, que excluyan riesgos severos para su salud presente y futura.
El verano es un lapso en el cual se deben extremar las formas de contención y de prevención, ya que la ausencia de las responsabilidades escolares suele dejar un tiempo libre que puede completarse con desbordes. Se debe tratar, entonces, de alentar cuidados básicos que acompañen el crecimiento y el fortalecimiento de la autonomía personal.

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